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March 15

Pregon del Silencio 2008

PREGON DEL SILENCIO

Cehegín, 8 de marzo de 2008

.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.+.

Llegado el mediodía, la oscuridad cubrió todo el país hasta las

tres de la tarde, y a esa hora Jesús gritó con voz potente: «Dios

mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» Al oírlo,

algunos de los que estaban allí dijeron: «Está llamando a

Elías». Uno de ellos corrió a mojar una esponja en vinagre, la

puso en la punta de una caña y le ofreció de beber, diciendo:

«Veamos si viene Elías a bajarlo». Pero Jesús, dando un fuerte

grito, expiró. Enseguida la cortina que cerraba el santuario del

Templo se rasgó en dos, de arriba abajo. Al mismo tiempo el

capitán romano que estaba frente a Jesús, al ver cómo había

expirado, dijo: «Verdaderamente este hombre era hijo de

Dios».

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Reverendo Párroco de Santa María Magdalena, Presidenta de

la Cofradía del Santísimo Cristo de la Paz, Presidente de la

Junta Central de Cofradías y miembros de la misma,

dignísimas autoridades, miembros de la corporación municipal,

hermanos cofrades, amigos, señoras y señores muy buenas

noches.

Es para mi un honor y una gran responsabilidad ponerme hoy

ante vosotros en este atril de madera a modo de balcón para

anunciar y pregonar algo tan inefable como El Silencio. Muchas

gracias Pepa y José Antonio, Pepe Toño, y a toda la cofradía,

por haber pensado en mi para cumplir este año con esta

tradición. Me gustaría ser digno de este honor, y limitarme a

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anunciar la pasión, en lugar de haceros sufrir una pasión con

mis palabras.

Os aseguro que este agradecimiento es sincero porque con mi

designación me habéis permitido que os pueda hablar de algo

que llevo muy dentro desde hace muchos años. Y es que como

reza en el Libro Sagrado “de lo que está lleno el corazón, habla

la boca”, por eso permitidme que hable con pasión de nuestro

Cristo de la Paz, de nuestra Semana Santa, de nuestra

procesión del silencio, y de cuanto en ella vivimos y sentimos.

Cuando me dispuse a iniciar la redacción de estas palabras

que hoy os dirijo pensé en qué os podía contar yo a vosotros

que ya no supieseis y entonces decidí que en vez de relatar

hechos históricos y recordar fechas señaladas lo que haría

sería hablaros de sentimientos y de sensaciones.

Quizá no acierte a realizar lo que me propongo, con la

brillantez a que nos tienen acostumbrados las personalidades

que me precedieron en esta tribuna, pero estad seguros, que

procuraré, por todos los medios, suplirla con el amor entrañable

que siento por nuestra singular tradición.

Faltan 25 miércoles santos para que se cumplan 2000 años

del momento que narraba San Marcos en su evangelio y con el

que yo he comenzado este humilde pregón.

Veinticinco procesiones del silencio para que se cumplan dos

mil años de la muerte de Jesucristo en la cruz. Veinticinco años

en los que miles de penitentes y miles de devotos participarán,

cada uno a su manera, en la estación penitencial de la cofradía

del Santísimo Cristo de la Paz.

Sólo hay que ver el aspecto imponente que presentan

callejuelas, nazarenos, faroles, penitentes y devotos en la

noche de Miércoles Santo, para entender lo que significa para

los cehegineros la Procesión del Silencio. Devoción es la

palabra que creo que mejor define esta entrega. Devoción, una

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palabra que viene del latín y que significa consagrarse,

dedicarse a algo en cuerpo y alma.

Consagrarse a la manifestación religiosa, en primer término,

pero consagrarse también al propio acto, al rito en sí mismo.

Participar en la ceremonia, no como espectador ajeno, sino

sintiéndose parte también de la representación y entregarse de

lleno, confundiéndose con el pueblo como uno más. En

ninguna procesión ceheginera el público siente como en esta

del silencio ser una parte más de la misma. Eso también es

devoción.

Tengo que confesar que gracias a la procesión del Silencio

conocí muchos de los rincones más encantadores de nuestro

viejo Cehegín, ya que los críos que vivíamos en “el Barrio”

conocíamos muy poco los entresijos del entramado de calles

de nuestro casco antiguo y por ello, cuando teniendo once o

doce años vi por primera vez esta procesión, quedé

maravillado tanto por la puesta en escena como por el increíble

escenario. Desde aquel momento no falté a la cita ningún año,

corriendo de calle en calle, para ver pasar una y otra vez la

sobria imagen del Cristo de la Paz. Y así ha venido siendo

hasta nuestros días porque desde que soy concejal, ahora en

el gobierno y durante otros años en la oposición, nunca he

querido dejar escapar las sensaciones que cada año inundan

mi alma al participar y al vivir esta procesión.

Y es que las gentes de Cehegín llevamos la Semana Santa

grabada en nuestros genes, en nuestro ADN, como una parte

más de nosotros. Para los cehegineros la Semana Santa es

pasión en todos los sentidos. Pasión todo el año. Desde mucho

antes de que empiece, las bandas de cornetas y tambores

llevan meses entrenándose y ensayando. Sus toques dan vida

a las últimas tardes oscuras del invierno y a las primeras tardes

de la primavera.

La devoción prende en los niños. Hace poco me contaba un

buen amigo (que quizá esté por aquí) que, yendo a buscarme a

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mi casa, se encontró con un grupo de niños que estaban

jugando a la Semana Santa. Habían montado una procesión,

con sus pequeños pasos, y se comportaban con una

solemnidad que a mi amigo lo dejó profundamente

impresionado. Sé que existen precedentes de este curioso

juego infantil, y no creo que sea la última vez que suceda.

Y hoy, 8 de marzo, nos encontramos en este templo, en la

Iglesia Mayor de Santa María Magdalena, pregonando a los

cuatro vientos la grandeza de nuestro Santísimo Cristo de la

Paz, y esperando ansiosos que pasen diez días para poder ver

de nuevo recorrer las calles al Nazareno clavado en la cruz. Y

poder oír como lloran los tambores anunciando que el que dio

su vida por nosotros va a pasar de inmediato ante nuestros

ojos. Y el tambor no deja de sonar.

Ninguno de esos sonidos sería el mismo si en vez de oírse

entre los ecos de las montañas cehegineras, en calles

estrechas y empinadas, se vertiesen entre los rascacielos de

una ciudad moderna, o en un pueblo de la llanura. Cehegín es

ese cofre especial, único, para el tambor y para la pasión. Ese

cofre, en cuyo fondo se guarda un tesoro que sólo se saca a

relucir una vez al año, el Cristo de la Paz.

Y pasarán raudos estos diez días y Cehegín se convertirá en

Jerusalén. Y llegarán las diez de la noche en la Plaza del

Castillo y cientos de nazarenos con túnicas marrones

esperarán el momento de iniciar su penitencia entre el silencio

de la gente y el redoblar de los tambores. A la luz de los

faroles y de las velas, bajo las sombras de la noche, desfilarán

solemnes cofrades y penitentes escoltando al Nazareno

clavado en el madero. Y allí también estaré yo.

E iniciaremos ese recorrido que nos llevará a sentir una vez

más que esto es más que una procesión. Y nos volveremos a

llevar la retina cargada de imágenes que se quedarán

grabadas todo el año en nosotros de rincones y panorámicas

protagonizadas por penitentes, callejuelas y Cristo en la cruz. Y

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nos volveremos a llevar el alma llena de profundos

sentimientos y de sensaciones que nos harán desear volver el

próximo año a repetir la experiencia.

A veces, tan bañados tenemos los sentidos por sonidos,

sombras, olores y emociones, que nos parece que hay alguien

más desfilando. Nos parece que, confundidos bajo los

capirotes, entregados en cuerpo y alma al anonimato de la

Procesión, no están sólo los cofrades de ahora, sino que

están, intercambiables, reviviendo entre nosotros, sus abuelos,

sus tatarabuelos, el pueblo que se perpetúa y se encarna a sí

mismo, a la vez, en todas sus épocas.

Y cuando el cansancio se vaya apoderando de nazarenos y

penitentes y cuando encaminemos nuestros pasos de nuevo a

nuestro particular Gólgota, estaremos cada vez más cerca del

gran momento. Recogimiento, emoción y sentimientos

indescriptibles se apoderan de mí, de cofrades y de muchos

cehegineros cuando vamos entrando entre las paredes de este

templo. Sin luz, tan solo la que proporcionan los faroles de las

dos filas de nazarenos formadas para acoger y proteger la

imagen de Cristo, con silencio sepulcral y de repente... “La

Madrugá”. Estoy convencido de que Dios puso la mano en el

hombro del maestro Abel Moreno cuando escribía la partitura

de esta marcha porque de no ser así no conseguiría que, por

muchas veces que se haya escuchado, logre emocionar de la

misma manera.

Comienzan a sonar los sones de la marcha pasional y es

inevitable trasladar el espíritu a otra dimensión. Una luz potente

alumbra a Cristo en su camino hacia el altar hasta que llega al

lugar donde partió horas antes.

Y así se sigue haciendo grande la tradición. Gracias a

personas como Josefa Sáez, y su hijo José Antonio y de otras

muchas como ellos que con su gran esfuerzo y trabajo hacen

que año tras año podamos rememorar, de esta hermosa

manera, la historia viva de la cristiandad.

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Y no podemos olvidar que nuestras procesiones también son

algo más. Estas nos hacen cada vez más conocidos en nuestra

región y en nuestro país y cada vez son más las personas que

vienen a pasar estos días con nosotros.

Estos días además la ciudad crece, se ensancha con los

cehegineros que un día emigraron y eligen la Semana Santa

para reencontrarse con la tierra de su sangre, y participan en

ella como si no se hubieran ido, como si quisieran devolverle a

la ciudad toda la energía de su nostalgia.

Y yo ya voy finalizando. Os agradezco de nuevo que me hayáis

dado la oportunidad de compartir estos momentos con vosotros

y os animo a todos a participar de la procesión del Silencio y de

toda nuestra Semana Santa.

Ánimo y seguid haciendo grande vuestra historia.

Muchas gracias.

June 18

PREGÓN DEL SILENCIO 2006 Rufino Ruiz Cuadrado

PREGÓN DEL SILENCIO

*

18 de marzo de 2006

+

Iglesia de Santa María Magdalena

*

COFRADÍA DEL SANTÍSIMO CRISTO DE LA PAZ

+

Sr. Alcalde del Excmo. Ayuntamiento de Cehegín, Don José Soria García

Sra. Presidenta de la Cofradía del Stmo. Cristo de la Paz, D ª Josefa Sáez Figueroa

Sr. Presidente de la Junta Central de Cofradías ,Don Alfonso Gil González

Ilustres Autoridades

Compañeros de la Junta Central de Cofradías

Amigos todos

Cuando la Cofradía del Santísimo Cristo de la Paz me brindó la oportunidad de

efectuar su “Pregón del Silencio ”,acepté sin saber a ciencia cierta a lo que me

comprometía. De hecho, hablando con nuestro Presidente de la Semana Santa, le

comuniqué mi preocupación por este encargo, comentándole que sería ideal les

invitara a ustedes a estar en silencio, para que el silencio se pregonara a sí mismo.

Mas, puesto que ya estoy aquí, permítanme que les diga algo de lo que siento y de lo

que me gustaría comunicarles.

Hace algún tiempo, y en otro lugar, como dice la canción de Juan Manuel Serrat,

más o menos, llegó a mis manos un billete de cinco Euros, el cual todavía conservo,

y en el que al dorso hay escrita una frase que a mí, personalmente, me impactó

mucho .Esta frase dice lo siguiente:“Llevároslo todo, dejadme el silencio ”.

Comprendo que un “Pregón del Silencio ” se da para que el silencio se deje oír .Y

¿qué nos dice el silencio? Lo primero, que con él nuestra mente se aclara y se

armoniza, pues estamos demasiado entregados al mundo exterior, y el silencio nos

ayuda a centrarnos. Lo segundo, que, gracias a él, se desarrolla nuestra sensibilidad

interna, afinamos nuestra capacidad de percibir la única Palabra que vale la pena

escuchar, la de vuestro Cristo de la Paz. Es decir, que, gracias al silencio, sobreviene

la paz .Él y ella, como buenos padres, nos educan y conducen en la realización de

nuestra verdadera identidad de cristianos y cofrades. Y esto, sin duda, sería el tercer

aspecto y más importante.

 

Pero, dicho esto, permitidme que os cuente algunos aspectos relacionados con

vosotros, Cofradía del Cristo de la Paz, y que vuestra atención me acompañe a

repasar la historia pasada:

-Leemos en el libro de la Semana Santa del año 1979,que vuestra Cofradía

hizo su aparición procesional por primera vez, ese año. Era 11 de abril.

Cofradía que ,fundada por la Comisión de Semana Santa, estaba compuesta

por todos sus miembros y simpatizantes.

-Según el libro-revista de 1981,ese año la Cofradía estrena un buen número

de nuevas túnicas para cubrir las numerosas peticiones de simpatizantes.

-Y sería en 1986 cuando la Cofradía del Cristo de la Paz tuvo su primer

Presidente .Se trataba de Juan Jiménez Puerta .Lo estuvo hasta la Semana

Santa de 1989,quedándoos sin presidencia en los años 1990 y 1991.

-En 1992,asume la presidencia de los marrones D ª Josefa Sáez Figueroa,

hasta el día de hoy.

Ese año 1992 tiene otros detalles a resaltar. Por ejemplo, escribe por primera vez en

nuestra Revista de Semana Santa nuestro actual Presidente de la Junta Central ,D.

Alfonso Gil, cuando aún vivía en Madrid y quedaba aún lejos la idea de volver a su

querido pueblo. Escribió tres Sonetos, a mi parecer bellísimos, que ocupaban toda

una página morada sobre dibujo a plumilla de nuestro paisano Cosme Matallana. La

citada revista de 1992 publicaba una bellísima fotografía, procesionando, del

Santísimo Cristo de la Paz. Era también la primera vez ,y la primera vez que alguien

publicó este comentario:“El otro día estaba yo en la Esquina de la Virgen,

confluencia con Céspedes y Martín Ambel. Una mujer me hablaba muy bien de la

procesión de LOS MARRONES. Hoy salís organizados por la presidencia y Junta

Central de Cofradías. Sayal franciscano. Pobreza y sencillez penitencial. EL CRISTO

DE LA PAZ. Emoción en los semblantes. Contrastes de Casco Viejo también.

Tambores, cornetas, penitentes, recorrido de Arco Viejo de la Plaza, Marmallejo,

vuelta por La Soledad a la Cuesta de las Maravillas,¡maravillas de cuesta!,calles

retorcidas como el dolor del pecado contrito y paisaje del arco pasional en la rosa de

los vientos …” .Así escribía nuestro amigo Manuel Gea Rovira.

*

Hay otras vivencias que no me resisto a comunicarles, porque yo me iré, y ustedes

se irán, y otros tomarán las riendas de este maravilloso mundo de la Cofradía y del

resto de la Semana Santa. De manera que, es obligado os diga lo siguiente:

No me acuerdo quién lo propuso, pero lo cierto es que, al cabo de dos o tres años

de salir por primera vez la procesión de Miércoles Santo, alguien pensó en que sería

bueno, una vez finalizada la misma, compartir unos momentos de amistad y

camaradería de todos los que integrábamos la, entonces, Comisión de Semana Santa,

y ¡qué mejor que junto a una buena mesa, en donde departir y exponer el desarrollo

de la Procesión, y compartir las viandas que se suministraban. Tengo todavía en mi

mente a quien se encargaba de preparar todo lo necesario: era y es mi buen amigo

Sebastián Robles Ruiz (el Moreno, el albañil),que ,esa misma tarde, adquiría lo

necesario para que pudiésemos saciar el hambre que nos daba el hacer todo el

recorrido procesional.¡Qué buena butifarra, relleno ,longaniza y chorizo que

suministraba Alfonso Fernández lid, El Abado!¿Quién no recuerda los chorizos a

los que ponía ese picante que nos hacía llorar y que junto con la será de habas, tenía

un paladar exquisito?

A ese ágape asistíamos todos o casi todos los de la Comisión, junto con nuestras

esposas e hijos. También, y por tradición, se invitaba expresamente a los

representantes municipales que presidían civilmente la Procesión, al igual que a los

policías locales que hacían el servicio esa noche. Por parte de la Corporación

Municipal, a esta Procesión habitualmente estaba adscrito el Concejal D .Francisco

Fernández Fernández (el Podador),quien alguna vez me comentó que le gustaba

asistir por los buenos momentos que compartía junto a todos nosotros, no sólo por el

banquete, sino por el entusiasmo que veía año tras año.

Al final, que nadie piense que esto era sufragado por las arcas de la Semana Santa,

no, sino que Sebastián era quien, ultimado el refrigerio, con una bandeja de camarero

del Casino, lugar donde esto se llevaba a cabo, pasaba de una punta a otra de la

mesa, para que los hombres presentes fuésemos dejando la cantidad que, a escote,

nos correspondía a cada uno, después de realizadas las cuentas de gastos.

¡Qué lástima que eso se haya perdido!

*

Tengo por costumbre ,cada año, y así lo vengo haciendo muchos, el desplazarme a

Murcia, algunos días antes de la llegada de la Semana Santa. Mi destino: El Corte

Inglés. objetivo: el adquirir todos los discos de vinilo, antes ,y CD ´s ahora, de las

Marchas semanasanteras que han ido apareciendo en el mercado discográfico. Y así

fue cómo, en el año 1987,llega a mis manos un disco LP, editado por la Casa

Pasarela, de Sevilla, que contiene, además de otras,“LA MADRUGÁ ” y

“S LEDAD FRANCISCANA ” ,marchas ya emblemáticas en nuestra ciudad,

interpretadas por la Banda de la División de Infantería Mecanizada Guzmán el

Bueno N º 2 “Soria 9 ”,bajo la dirección del entonces Capitán D. Abel Moreno

Gómez, a quien ahora todos conocemos como Teniente Coronel.

Bueno, un disco más. Pero no fue ni ha sido así. Llego a mi casa y pongo el

Tocadiscos .La cara A, bien. Pero llega la cara B, y ahí están las dos marchas que

antes se mencionan. Las escucho por el orden citado. De ahí no paso. Las dos me

emocionaron, pero, sobre todo, LA MADRUGÁ .La oí una, dos ,tres, no sé cuántas

veces, pero lo cierto es que, casi sin darme cuenta, estaba viendo al Cristo de la Paz,

el del Miércoles Santo, entrar en la Iglesia de Santa María Magdalena a los compases

de esta marcha. Y, todavía más, me imaginé las luces apagadas y un foco alumbrando

solamente la venerada Imagen.¡Qué perspectiva tan extraordinaria tenía en la

imaginación, y qué emoción se podría sentir al vivir esta experiencia!

No lo dudé. Me puse en contacto con el Párroco de entonces, D. Francisco Rubio

Miralles, y le expuse la idea ,ya que faltaban pocos días para celebrar la Semana de

Pasión. Todo le pareció muy bien y dio su autorización para llevar a cabo los

preparativos, indicándome de una forma muy cariñosa que mi mente era la de un

director cinematográfico; cosa que me halagó grandemente.

Y ahí estaba Rufino con la idea,  pero sin la infraestructura necesaria. Pero “como

hay que tener amigos hasta en el Infierno ” ,pensé en los focos que había de repuesto

en la Casa de la Cultura ,facilitándome uno de ellos el Conserje, Miguel Puerta

Guirao, quien durante algunos años me ayudó en la Iglesia: él, con el foco, y yo,

introduciendo la Marcha a la entrada del Cristo portado por los nazarenos marrones.

Tiempo después, y una vez que D ª Josefa Sáez Figueroa se hizo cargo de la

Cofradía, se dejó paso a su hijo, José Antonio Bernal Sáez, para que continuara con

esta tradición.

Esa primera vez me emocioné mucho, no me avergüenza confesarlo, y todavía,

aunque han pasado muchos años, cuando la luz de la Iglesia se apaga, el cañón de luz

se enciende y se inician los primeros compases de LA MADRUGÁ, siento un

escalofrío que recorre todo mi cuerpo.

*

En aquellos años no se conocían las cámaras de video, solamente se disponía de

tomavistas de formato 8-Normal y de Súper-8,en cargas de quince metros. Me

consta que existen algunas películas, de los años 1979 a 1986,de las Procesiones de

la Semana Santa de Cehegín ,con excepción del año 1985 en que no se celebraron.

Igualmente sé que fueron tomadas en las distintas calles por donde discurría la

Procesión de Miércoles Santo, en sus diversos recorridos como ,por ejemplo, la de

López Chicheri, Cuesta  Moreno, etc …

Esto queda para la historia local.

*

Para los que hemos pateado el recorrido del Cristo de la Paz,no se nos puede

olvidar una anécdota muy singular y, de seguro, que recordará muy bien la

Presidenta de la Cofradía.¿Recuerda la señora Presidenta aquella noche, que se

procesionaba por la calle de Regino Lorencio, la que hay pasado el Arco de la Plaza,

cuando una mujer se acercó al Cristo y dejó en lugar no apropiado un ramo de

claveles?¡Qué mal trago pasaste, Pepa, y qué sofoco al tener que quitarlos! Pero no

se tomó a mal, pues se hizo con mucha fe y sin pensar en las consecuencias. Desde

entonces, ya no ha habido claveles, excepto si se pone alguno a los pies de la sagrada

Imagen.

*

Mas, volvamos ahora al principio.

¡Cómo despedirme sin dedicarle a nuestro Cristo de la Paz aquellas palabras del

poeta:

Con su frente de Dios dolorida,

con sus ojos de Dios entreabiertos,

con sus labios de Dios amargados,

con su boca de Dios sin aliento;

muerto por los hombres,

por amarlos muerto.

Lo que el Cristo de la Paz representa para nosotros puede que sea un asunto muy

personal. De hecho, no he venido a solicitar una limosna de amor ni de compasión

para ese Cristo. Pero sí quiero deciros que vosotros sabréis lo que hacéis con Él.

Porque una cosa es cierta: que contamos con el Cristo de la Paz, con su amor y su

perdón para toda la vida.

Y, para finalizar, deseo deciros una cosa:

 

NO CONCIBO LA SEMANA SANTA DE CEHEGÍN SIN LA PROCESIÓN DEL

SILENCI ,SIN LA PROCESIÓN DEL SANTÍSIM CRIST DE LA PAZ, LA DE

MIÉRCOLES SANTO, LA DE L S MARRONES.

 He dicho.

 

 

 

 

Muchas gracias.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Rufino Ruiz Cuadrado

Tesorero de la Junta Central de Cofradías

Procession of Silence

On the Wednesday night before Easter a magical Procession commemorating the Passion  and Death of Christ takes place in the historic town of Cehegín .

 

Lit by incense lamps, The penitent procession of huncheds of simply dressed Nazarenes travels through the Medieval streets of the old town.

 

The penitents, weaning simple belted tunics and white gloves without any other adornments are similary dressed to the Order of Franciscans  who epitomised the characteristics of penance, pray and simplicity, carry torches to light the ay  for the cross replicating the cross on which Jesus Christ died The silent procession symbolises a request that the sins of Jesus Christ be forgiven.

 

The silence is broken only by the occasional pray,

 hymn or poem.   

 

The narrow winding steets

welcome this procession

commemorating the passage

of Christ from is death to the

resurrection, finishes in

the Church of Santa Maria

Magdalena.

 

At 1 am  the procession with Christ  on the cross enters the Church in complete dankness two rows of Nazarenes provide an escort and so to the sound of the march of Easter Christ advances, slowly and smoothly, inviting all those present to reflect on the events of our lives Suddenly a light illuminates the body of Christ, reminding is that after Death comes resurrection.

 

Advancing to wards the light; the light of god, a hand emerges from the Nazarenes to touch Christ and plead for those who are sick, their family and possibly their friends. Such moments are so impressive for those present in the Church, it is impossible to describe. we therefore invite you to join us and witness firsthand it’s magnificence.

                    

For more information about times and routes of the procession contact the Tourist Office, in the Plaza del Castillo. Thank You